NIHON ‘KURO’. La novela de misterio japonés (2. Un género propio)

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NIHON ‘KURO’.
LA NOVELA DE MISTERIO JAPONÉS
(2. UN GÉNERO PROPIO)


Seicho Matsumoto

Si Seishi Yokomizo –del que la Editorial Quaterni acaba de publicar una de sus obras señeras, Gokumon-To. La isla de las Puertas del Infierno- marca el surgimiento de una novela negra de corte cada vez más puramente nipón –en la que destaca un inciìente retrato político, social y etnográfico del Japón de su tiempo-, Seicho Matsumoto (nacido Matsumoto Kiyoharu) le da su certificado definitivo de nacimiento.

Ambos son los verdaderos fundadores del moderno noir japonés.

Seicho nació en Kokura  (Fukuoka), en 1909; fue hijo único y no culminó la secundaria. Se educó leyendo, especialmente textos políticos, lo que le enfrentó con su padre, que, como reprimenda, le quemó su primera biblioteca. Tras trabajar en una empresa de utensilios, pasó al departamento de publicidad del Asahi Shinbun –uno de los periódicos más antiguos de Japón- como redactor antes de ser alistado en el cuerpo médico durante la II Guerra Mundial. A su regreso, fue trasladado a la oficina del diario en Tokyo, y allí, con cuarenta y casi todos, comenzó su andadura como escritor criminal.

Cartel de Suna no utsuwa
Al igual que otros autores japoneses, el primer soporte para sus historias fueron los periódicos y las revistas, en las que aparecieron sus numerosos relatos y sus primeras novelas, como Harikomi (The chase-La persecución). Su primer texto negro, Saigo satsu, se publicó en la revista Shukan Asashi en 1950. Por aquel entonces, ya era el cabeza de familia y mantenía tanto a su mujer y a su hijo, como a sus padres.


El expreso de Tokio, de Seicho Matsumoto (Libros del asteroide)

Seicho fue un autor tremendamente prolífico (más de 450 obras) y una auténtica estrella en su tiempo. Su novelas (30, escritas entre 1958 y 1992), entre las que destacan Ten to sen (El expreso de Tokio, publicado inicialmente por entregas, recopilado en forma de novela años más tarde, y editado en España por Libros del Asteroide en 2014),  Suna no utsuwa (llevada al cine en 1974 bajo el título El castillo de arena por Yoshitaro Nomura, con el que Seicho adaptó siete más de sus trabajos), Aru ‘Kokura-nikki’ den (El diario del doctor Kokura) y Kiri no hata (Pro bono) fueron grandes best-sellers y le granjearon los más importantes premios de novela popular y de misterio de su país: el Akutagawa, el Mystery Writers of Japan Prize, el Kikuchi Kan Prize o el Yoshikawa Eiji Prize for Literature.

Al igual que su predecesorSeicho realizó un duro retrato de la sociedad de su época, tanto del mundo del hampa, como de la corrupción a todos los niveles, especialmente el político y el policial, del Japón de los 50 y los 60; de sus miserias morales y del conformismo de un pueblo adormecido y complaciente. Sus novelas suelen transcurrir en ambientes decadentes, oscuros y marginales, sin ocultarlos, más bien todo lo contrario, y rezuman cierto nihilismo. A pesar de haber sido comparado con Simenon por la supuesta cercanía de sus detectives protagonistas (Maigret-Imanishi), Seicho Matsumoto entronca más con la tradición de sus colegas norteamericanos HammettChandler y McBain por su forma de reflejar la realidad que le rodea, de ver el mundo y de construir la psicología de sus personajes. Con Seishi y Seicho nació el realismo crítico y social en la novela negra nipona.


La leyenda de los ocho guerreros perro, de Fûtarô Yamada (Quaterni)

Compañero de viaje generacional de Seicho fue Futaro Yamada (pseudónimo de Seiya Yamada), 13 años más joven. Fue apadrinado por el propio Edogawa Ranpo y debutó literariamente tres años antes que Seicho, en 1947, con una novela titulada Daruma-toge no Jiken. El interés de Futaro, sin embargo –aunque no abandonó nunca el misterio-, se desvió rápidamente hacia el mundo de los ninja y sus historias (Nipocho), convirtiéndose en el autor japonés más representativo en este campo con más de 20 novelas, muchas de ellas adaptadas a la pequeña y la gran pantalla, así como al mundo del manga y de los videojuegos.

También debemos mencionar en esta época a Shinichi Hoshi y su novela Moso Ginko, que le valió el premio Mistery Writers o Japan Award, aunque, al igual que Futaro, su interés pronto derivó hacia los derroteros de la ciencia ficción, de la que es máximo exponente nipón (en especial sus microrelatos).



Próxima entrega:

NIHON ‘KURO’.

LA NOVELA DE MISTERIO JAPONÉS
(3. LA CONSOLIDACIÓN: NUEVAS VÍAS Y CAMINOS): KYOTARO NISHIMURA, JIRO AKAGAWA, SOJI SHIMADA Y NATSUO KIRINO.
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