NIHON ‘KURO’. La novela de misterio japonés (1. Orígenes)

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NIHON ‘KURO’.
LA NOVELA DE MISTERIO JAPONÉS
(1. ORÍGENES)

Todas las antologías coinciden en situar como padre de la novela de misterio japonesa a Hirai Tarō (1894-1965), el creador del detective Kogoro Akechi. Un hombre interesante, desde su propia vida –fue contable, crítico, administrativo y hasta vendedor ambulante de fideos soba antes de dedicarse a las letras-, hasta su seudónimo: Edogawa Ranpo, que surge de la pronunciación a la japonesa de Edgar Allan Poe. Aunque quizás el verdadero pionero del género en el país del sol naciente fue –si tenemos solo en cuenta lo puramente cronológico- su admirado Ruikō Kuroiwa (1862-1920). Escritor, traductor y, por encima de todo, periodista, considerado el introductor de la llamada prensa popular en Japón y autor de novelas como TekkamenGankutsuo y Aa mujo.

Edogawa Ranpo en su estudio.
También podríamos reivindicar a escritores como Jun’Ichirō TanizakiHaruo Satō o Kaito Murayama como fundadores. Su interés por el misterio, sin embargo, fue tangencial, por mucho que en varias de sus novelas aparezcan elementos como el crimen, la intriga o determinadas conductas extremas y oscuras.

Mención aparte merecen el gran dramaturgo Kidō Okamoto y su Hanshichi Torimonocho, serie dedicada a un policía samurái de finales del periodo Edo aparecida en 1917, seis años antes que Ni-sen dōka, la primera obra de Hirai Tarō, que se publicó por entregas en la revista Shin Seinen a lo largo de 1923. El verdadero interés de Okamoto, sin embargo, estaba centrado en el teatro, del que, años después de su muerte, sigue siendo uno de los más importantes referentes en su país.

Edición de Quaterni para los casos de Hanshichi

Retrato de Kidô Okamoto
¿Por qué considerar a Ranpo el fundador de las novelas de misterio en Japón? Porque fue el primero en construir una novela basada íntegramente en el proceso lógico-deductivo de investigación, el Tantei shōsetsu –renombrado Suiri shōsetsu tras la II G.M.-, que es el que hoy en día sigue definiendo en gran medida buena parte del género en el país nipón.

Pero si hay una figura desconocida –no únicamente en occidente, sino en su propio país- entre los pioneros del misterio es la de Teruko Ōkura, seudónimo masculino tras el que se escondía la escritora Yoshikō Mozume, amiga y compañera de colegio de Hiratsuka Raichō, fundadora del feminismo nipón (las llamadas Blue Stockings, medias azules).


Retrato de Hiratsuka Raichō
The Bluestocking

Al igual que la propia RaichōMozume fue una mujer excepcional para su tiempo, hija de Takami Mozume, profesor de Literatura Japonesa de la Universidad de Tokio, y discípula de Shimei Futabatei, primero, Natsume Sōseki, después. Una mujer rodeada de grandes escritores que, en algún caso, se enamoraron perdidamente de ella.

Yoshikō Mozume fue probablemente la primera mujer en escribir relatos breves de misterio en su país. Su vida, sin embargo, es una incógnita. Lo poco que sabemos de ella es a través de referencias en las biografías de Futabatei y Sōseki –y de sus investigadores posteriores- y de los escritos de la propia Raichō, que quiso que se uniera a ella para fundar la revista Seitō, a lo que Mozume tuvo que renunciar por su boda con un diplomático, que la obligó a marchar del país y la sumió en un matrimonio desgraciado. Su lugar lo ocupó su hermana pequeña Kazuko.

Portada de la revista Seitô
La última gran figura reseñable entre los pioneros es la de Seishi Yokomizo (1902-1981), hijo de farmacéuticos que, animado por Edogawa Ranpo, abandonó la senda familiar tras sus estudios en la Universidad de Osaka y se marchó a Tokio a trabajar en la editorial Hakubunsha.

Retrato de Seishi Yokomizo
Yokomizo destaca principalmente por sus novelas históricas de misterio policíaco. Sus dos primeras obras, Onibi (1935) y el relato seriado Ninngyo Sashichi torimonocho (1938-1939), alcanzaron gran éxito en su día. La guerra y su mala salud –estaba gravemente enfermo de tuberculosis- , sin embargo, frenaron su ascenso y tuvo que esperar hasta el final de la guerra para reanudar su carrera en la revista Kodansha’s Weekly Shōnen Magazine con relatos ya puramente de misterio popular como Honjin Satsujin Jiken y Chōchō Satsujin Jinken. Pero si por algo es conocido Yokomizo –al que en su país suelen denominar el John Dickson Carr japonés- es por ser el creador del detective privado Kosuke Kindaichi.

El primer misterio japonés se caracteriza en gran medida por ser una copia del modelo occidental, de sus cánones y de su ortodoxia; de los textos de escritores como PoeConan DoyleMaurice Leblanc, Lerroux o Dickson Carr. Una trasposición casi directa de sus estructuras narrativas, de su estilo y de su forma. Tanto Kuroiwa, como RanpoOkamotoYokomizo y la propia Mozume eran grandes conocedores del género occidental, estudiosos y entusiastas de sus escritores, y, en algunos casos, hasta sus traductores, por lo que se limitaron a importar un género extranjero y a situarlo, con sus pequeños detalles y matices –aún pocos-, en tierras niponas.

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1 comentario:

  1. No había oído hablar nunca de Ōkura Teruko. Gracias por mencionarla. ¿Tienes referencias de dónde publicaba o qué tipo de obras escribió?

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