El triste viaje de los remordimientos

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Hay veces que aparecen en la industria del manga historias como la que hoy reseñamos. Historias inclasificables, que aunque pueden acercarse más a un tipo de público que a otro (la forma en la que generalmente se clasifican los diferentes mangas), están capacitadas para llegar a todo el mundo. Historias en las que los acontecimientos o la acción dejan paso a la historia, para que el lector pueda paladear lentamente los sentimientos y sensaciones que está leyendo. Entre manos tenemos hoy Orange, uno de estos mangas. La trama de Orange no deja de basarse en una premisa muy sencilla. Naho recibe una carta de su yo futuro llena de consejos y acontecimientos que pasarán. ¿Con qué objetivo? Con la simple idea de que Naho pueda cambiar el futuro y salvar de la muerte a Kakeru, un chico recién llegado a la escuela y con quien rápidamente Naho y sus amigos traban amistad. La incredulidad del principio deja paso a una confianza casi absoluta en las palabras escritas por su yo futuro cuando este empieza a adivinar todo lo que pasa.

Aunque puede parecer un manga que tira hacia la ciencia ficción, los viajes en el futuro no tienen más importancia que esta. Sí es verdad que la autora le da un carácter casi misterioso a como la carta ha llegado a manos de Naho, pero aún así, el viaje en el tiempo no coge protagonismo, sino las consecuencias de la carta y de las acciones de la Naho futura y la Naho actual. Esta es una historia en la que los protagonistas y sus acciones toman todo el peso de la trama. Pues a diferencia de muchos otros mangas, en este los personajes no dejan de cometer acciones y provocar consecuencias y esa es la gracia de la historia, pues siempre está en movimiento, en constante evolución. Aunque una historia basada en sentimientos pueda parecer aburrida y estática, Orange se aleja mucho de esta idea y continuamente sigue evolucionando, dejando que sus personajes tomen el control.


Y es que una de las gracias de Orange, como he dicho, son los personajes. Y no solo Naho o Kakeru, que pasarían a ser los protagonistas, sino el resto de amigos tienen una importancia vital y todos tienen su papel en la historia. Sin uno de ellos, la historia sería diferente. Takano caracteriza muy bien, tanto con su dibujo como con sus personalidades y acciones y hasta palabras, los seis personajes principales. La trama nos va guiando a través de los días de instituto de estos seis personajes y de como, poco a poco, las cartas van cobrando importancia y a la vez, dejando de importar. Es contradictorio, pero es quizá ese el mensaje que quiere transmitir Takano con más fuerza: El destino no es ineludible, pero uno tiene que tomar su vida con sus propias manos. La evolución de Kakeru, de Naho y del resto de personajes se hace de vital importancia y a medida que la historia avanza, ellos también. Además, la propia Takano le da más profundidad aún al manga introduciendo los personajes una vez mayores. Estas escenas corren paralelamente a las de los protagonistas de jóvenes y le añaden complejidad a la trama y sobretodo, a los personajes. La historia de Orange, lejos de ser una cursilada sensibiliera, tiene momentos duros, reflexivos y tristes, al igual que bonitos. Al igual que la fruta que le da nombre, es a la vez dulce y ácido.

El dibujo de Takano se adecua a la perfección a la historia que crea la autora. Un dibujo tierno, dulce y a la vez con un carácter propio y lejos de lo aniñado de otros shojos. La autora además juega con imágenes grandes y muchos silencios, de tal forma que le dan más intensidad a las escenas adecuadas. Sabe jugar bien con entramados y fondos para que no se coman a los personajes y que solo cojan protagonismo cuando deben. Juega también con las viñetas y los puntos de vista, añadiendo muchos planos picados y algunos contrapicados. El uso de color en las portadas y páginas a color es también precioso, a tonos pastel y suaves ideales para el dibujo de Takano. Uno de los mayores atractivos de este manga es el dibujo y la estructura que crea Takano, que lejos de hacerse muy pesada, se hace ligera de leer, agradable y muy bonita.

El manga de Orange cuenta con solo cinco tomos (ya ha acabado en Japón), pero son más que suficientes para contar una historia como esta. De hecho, el último capítulo redondea con un final adecuado la historia creada. Al contrario que muchos otros, Takano recoge todo lo que ha ido sembrando a lo largo del resto de tomos y le da un acabado ideal. Es de agradecer que pese al éxito cosechado en Japón no haya alargado la historia innecesariamente. Los cinco tomos están disponibles ya en su país de origen y en España la encargada de traerlos es Tomodomo, con unas ediciones preciosas y muy elaboradas adecuadas para el manga. De momento están a la venta los tomos 1 y 2, pero seguro que la editorial traerá los siguientes pronto. 
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