El primero en promover el género nikki fue un hombre llamado Ki
no Tsurayuki, que escribió el Diario de Tosa (Tosa nikki). El diario recoge los 55 días de viaje de una de las
provincias hasta Kioto, la capital de la época. Una de las características de
este diario es que el autor fingió que era una mujer de la corte la que
describía el viaje del cortejo en el texto. Cabe destacar que este autor era
también el autor del prólogo (en chino) del Kokinshu,
la antología de poesía más conocida y estudiada por la época. Dicho prólogo
estaba escrito en chino, sin embargo Ki no Tsurayuki escribió en kana el
diario y seguramente por eso se puso en la piel de una mujer. Este es el primer
diario destacable que se conserva de la época, pero en él se comenta que eran
los hombres los que mayoritariamente escribían ese tipo de documentos,
seguramente en el idioma del país vecino.
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| Ki no Tsurayaki |
Los seis diarios escritos por mujeres que se conservan son
todos diferentes entre ellos y posteriores al Tosa nikki. Algunos son de ficción, como el diario de Izumi Shikibu (Izumi-Shikibu nikki del 1003 al 1004), una de las poetas más
conocidas de la época y que escribió un diario en tercera persona que relata
una relación tormentosa entre ella y el príncipe Atsumichi. Otros diarios
narraban la realidad con un carácter casi histórico, como el diario de la dama Sanuki (Sanuki no Suké no nikki) que relata la enfermedad y muerte de un
emperador.
El Diario de Sarashina
(Sarashina nikki) o el Diario de la
efímera (Kagero no nikki) son diarios
que narran experiencias largas y divididas en el tiempo. Son los dos mejores
ejemplos de diarios en los que la autora busca narrar los eventos más
importantes de sus vivencias, lejos de escribir diariamente. El primero es de
los diarios más conocidos (y de los pocos que han llegado traducidos a orillas
españolas) y narra la vida de la autora a los trece años, edad en la que
regresa a Heian con su padre, un gobernador de provincias. Este es de los pocos
diarios narrados por una mujer que no pertenecía al núcleo de la corte, sino a
sus múltiples ramas. El segundo diario es narrado por la mujer de un príncipe,
que tenía varias concubinas y esposas, en un tono más bien complaciente y
amargo.
Uno de los diarios más conocidos fuera del país nipón es el
Diario de Murasaki Shikibu (Murasaki-Shibiku nikki). Esta fama viene
sobretodo de la autora, pues es la escritora de la conocida Novela de Genji. Si
es un diario o no es algo muy discutido por críticos literarios, pero sí es
verdad que los varios fragmentos que se conservan son una clara muestra del nikki como lo entendemos en la
literatura japonesa: Murasaki Shikibu se dedicó a plasmar sus sentimientos y
sensaciones en los eventos que vivió durante la época en la que era dama de
compañía de la Emperatriz Shoshi, la segunda esposa del emperador. Murasaki no
solo escribía sobre la emperatriz, sino que también comentaba la vida de otros personajes
públicos, algunos conocidos en la actualidad como Izumi Shikibu o Sei Shonagon. La validez documental de
este diario es discutible, pero relata a la perfección la vida de una dama de
la corte y sus obligaciones en cuanto a la belleza, a la vestimenta o a la
cultura.
| Dama Sarashina, extraído de "Diaries of court ladies of old Japan" |
Desmarquemos los nikki
de los diarios occidentales. Sí es verdad que normalmente los diarios están
escritos en primera persona y reflejan los pensamientos del autor (hay
excepciones a eso también), la idea de plasmar el día a día o las vivencias de
la persona es bastante distante a la concepción que tenían los japoneses de la
época Heian de los nikki. Son diarios
que muchas veces oscilan entre lo ficcional y lo real, algo que también difiere
de los escritos de occidente. Tampoco se comparte la privacidad ni la intimidad
con la que se asocian los diarios occidentales. Los diarios de la época Heian,
normalmente narrados por mujeres, no son narraciones de las experiencias del
día a día, sino que se concentran en los hechos más destacados que rodean la vida
de la autora, aunque estos hechos no la afecten a ella directamente. Estos
diarios tienen en común estar escritos en la misma época y contener la gran
mayoría experiencias vividas por la autora y poemas breves de tipo tanka, que eran los que se solían escribir
entonces. Aunque la persona que lo escribía solía reflejar los pensamientos y
sentimientos que despertaban los hechos vividos y plasmados en el diario, estos
no tenían un carácter íntimo y se transmite, a través de sus palabras, una
intención comunicativa; los diarios no eran privados, sino que eran compartidos
por las personas que rodeaban a la autora.
Este género, junto con el género zuihitsu, conocido sobre todo por El libro de la Almohada (Makura no soshi) de Sei Shonagon, la
poesía y el género epistolar, fueron las cuatro formas más extendidas de
escritura durante la época Heian. Todos tienen en común ese carácter comunicativo
que comparte con el género nikki y que tanto lo diferencia de los diarios
occidentales: Los textos se compartían, se recitaban y se leían. Se enviaban
junto con cartas, de forma que tanto la poesía como los diarios unían a los
cortesanos. Por eso mismo, la propia belleza del texto estaba asociada también
a la belleza física de este: Las cartas y poemas solían enviarse con flores,
ramas y papeles perfumados y los diarios se escribían en papel Michinoku, uno de
los considerados de mayor calidad. Si algo destaca en los fragmentos y textos
que nos han llegado de esta época, es la belleza y esmero con el que cuidaban
cada una de las palabras. Y al final, deberíamos leer estos diarios no solo
como testimonio de una época lejana, sino también valorando su gran riqueza
literaria.
Introducción
de Amy Lowell en “Diaries of court ladies of old Japan”
Introducción
de Richard John Bowring en “Diaries of lady Murasaki”


