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Tras nuestro pequeño parón con las reseñas semanales del nuevo anime de Dragon Ball Super, volvemos a la carga con el séptimo episodio. Nos habíamos quedado en el inicio de la pelea contra Bills. Buu se había comido todo el puding de éste, por lo cual había empezado una pelea con la sencilla derrota de Buu. Vegeta sigue paralizado de miedo mientras Bulma le insta a pelear continuamente. El resto de compañeros pululan por el barco mostrando sus caras de asombro continuamente, algo que ha generado muchas bromas en las anteriores sagas de Dragon Ball.





El séptimo episodio está compuesto básicamente de peleas. Trunks y Gotens se fusionan pero apenas logran rozar a Bills. El resto de amigos se lanzan al ataque pero parece que Bills está muy por encima de estos. Tras unos interminables minutos de una pelea algo vergonzante para nuestros protagonistas (Piccolo, C18 y TenShinHan son vencidos con la energía que libera Bills al abrir uno de sus ojos, es decir, con apenas esfuerzo), volvemos al tema de la comida. Dragon Ball Super ensalza la cocina japonesa por encima del resto. No solo estamos hablando de sushi, todos sabemos que a Akira Toriyama le gusta dar protagonismo a esta cocina. Es imposible no salivar viendo estos capítulos donde Bills y Wills prueban deliciosos manjares de la cocina tradicional japonesa.



Respecto a los personajes, sorprende la ingenuidad con la que son tratados. Al terminar la saga de Buu, muchos de ellos habrían cobrado cierta madurez, pero en Dragon Ball Super parece que vuelven a cierta franja de edad mucho más reducida. Es decir, la serie ya no está dirigida a los que crecimos con ella, sino a los actuales consumidores de anime, más jóvenes y con más tiempo. No tendría mucho sentido adaptar la serie a los fans que la vimos cuando éramos chavales, pues debería ser una serie mucho más adulta y madura y cierta franja de público se perdería. Ojalá hubiera sido así.





El capítulo termina con una escena motivadora. Esperaremos a ver qué nos depara el siguiente. ¿Y vosotros, estáis siguiendo la serie? ¿Qué os está pareciendo?





Vamos a ponernos serios. Siendo justos, Dragon Ball Super todavía no ha arrancado y las críticas que ha recibido con apenas seis episodios han sido realmente duras. En esta misma serie de reseñas yo mismo he criticado enormemente el comienzo de la serie. Pero no es solo el argumento lo que muchos criticamos, que parece no tener sentido por ningún lado, sino la animación. La calidad de la animación de Dragon Ball Super pasa de ser aceptable a ser un auténtico horror. Tanto, que ha dado a luz a numerosos memes y a varios virales por la red. Pero hablemos del sexto episodio. 




Poco hay que decir, la trama no avanza y el episodio sigue en la tónica general de los anteriores, mucha comida interesante, situaciones estúpidas y diálogos sin sentido. Es cierto que se revela información interesante y relevante para la saga, sobre el planeta de Vegeta y cierta visita que hizo Bills al lugar, y aunque no hay más información y apenas se entiende lo que enseñan, ha sido lo más interesante de todo el capítulo. Krillin casi muere al comer un takoyaki de wasabi, Yamtcha ha fardado de ser el mejor guerrero del lugar y Vegeta ha adoptado una actitud opuesta a lo que estamos acostumbrados, ha dejado su arrogancia a un lado para mostrarse más servicial que nunca.





El dibujo y la animación de este episodio no es ni de lejos tan malo como en los dos anteriores, aunque hay alguna escena que da escalofríos, como ese temor que parece estar latente pero no se manifiesta. Es cierto que los personajes ya están desarrollados por otras sagas o temporadas, pero no se está haciendo ninguna referencia al pasado de cada uno, o qué metas tienen los personajes. O por qué ocurre lo que ocurre. Qué deseos tiene Bills, qué motivaciones, por qué Goku parece solo atrezzo. En definitiva, otro episodio a ignorar excepto por esa escena del pasado de Vegeta que parece recordar debido al ataque de Bills. Esperemos que Toei mejore la animación, pero sobre todo el guion necesita un buen empujón.






En esta reseña hay SPOILERS.

Si habéis seguido las redes sociales sobre el episodio, habréis notado que ha habido cierto movimiento indignado dirigido a este cuarto episodio de Dragon Ball Super. El enfado hacia la serie podría considerarse prematuro, pero no injustificado, pues tras cuatro capítulos tenemos poco, muy poco. Y para colmo, los contornos. Pero no adelantemos hechos, vamos por partes.

Detalle de la nefasta animación.

El episodio empieza de nuevo con el poco-carismático Wills y su sirviente, viajando de camino al planeta Kaito. Lo primero que sorprende son los colores chillones, dañinos para nuestra retina, además de una conversación que roza lo estúpido. Hablan de comida, hablan de algo que no solo no aporta a la trama, sino que consigue que en el minuto 3 ya estemos bostezando. Kaito está nervioso, pues sabe que vienen a buscar a Goku por su poderoso ki, y sabe que si aparecen Goku querrá pelear contra ellos para defender a sus amigos. Mientras, Goku, que parece tener un CI de 0, tan solo levanta pesas vestido con un chándal. Gracias, Bandai, por destrozar uno de los héroes de nuestra infancia y vestirlo como a un burdo poligonero.

Goku bizco.
La escena cambia al barco de lujo donde están celebrando el cumpleaños de Bulma. Esta parte se puede resumir así: tener cosas, mola. Y es que las diferentes tramas que hay en este barco giran alrededor de cosas: el premio de un bingo. Recordemos que el primer episodio iba sobre dinero. Personalmente es algo que me choca de esta serie, pues lo material nunca había tenido una importancia más allá de la anécdota o de la excusa para el chiste. Pero si algo destaca en estas escenas del barco, es el dibujo y la animación. ¿Qué está ocurriendo? Los personajes están dibujados con una enorme línea gruesa y negra, y la animación es pobre, en vez de caminar parece que hagan el moon-walk y cuando hablan o se mueven da incluso vergüenza ajena. Es desolador.

Sobran los comentarios.

Aha. ¿Qué becario ha dibujado esto?
¿Teníamos suficientes sustos? No, para nada. Aparece Pilaf pescando, mientras MAI y Shu cavan buscando un tesoro en una pequeña isla. Da la gran casualidad, que el gran premio del bingo son las Bolas de Dragón (TODAS), que Bulma ha reunido por su cumpleaños, y Pilaf, con su detector, ve el barco acercarse a la isla. ¿Os acordáis de lo DIFÍCIL que era reunir las Bolas de Dragón? Pues nada oye, aquí lo que vamos a hacer es reducirlas a un simple premio de bingo. Tras unos minutos donde veremos corretear a Pilaf y compañía, estos llegan al barco junto a Goten y Trunks. Vegeta por su parte sigue entrenando en la cámara especial

Pasamos de esto.

A esto...

Anda mira, unas Bolas de Dragón.
 Poco más queda por decir del capítulo. No aporta apenas nada a la trama y probablemente sea el peor de los cuatro emitidos hasta ahora, tanto en calidad de animación como en trama. Quizá sea pronto para juzgar, pero ese cambio repentino en el dibujo (en el propio episodio) genera una gran desconfianza. Esperemos que la cosa mejore más adelante, pero no esto no es un buen augurio.




Ya se ha estrenado la nueva temporada de Dragon Ball, títulada Dragon Ball Super. Algunas páginas se han dado mucha prisa en subtitular el capítulo de estreno y gracias a ellos hemos podido disfrutar de él.  Pero vamos al grano, este post es una reseña del primer capítulo de la serie. Probablemente seguiremos haciendo este tipo de posts a lo largo de la serie y solo se verán interrumpidos si los capítulos son insulsos, descaradamente de relleno o si nosotros dejamos la serie a medias por falta de interés. Son más de 100 capítulos, por lo que habrá veces que haremos la reseña de varios capítulos en un solo post.



01 - 02 - 03 - 04 - 05 - 06 - 07 - 08 - 09 - 10 - 11 - 12 - 13 - 14 - 15 -
16 - 17 - 18 - 19 - 20 - 21 - 22 - 23 - 24 - 25 - 26 - 27 - 28 - 29 - 30 -
En esta reseña hay leves spoilers.

En la reseña del anterior episodio nos quejábamos de lo poco que se ahondaba en la trama, como principal problema. Sumado a un tratamiento algo estúpido de los personajes, colocándolos en escenas absurdas que simplemente los ridiculizan. En este nuevo episodio tenemos más de lo mismo, pero esta vez con Vegeta y (personajes que no aparecían en el anterior episodio) y Kaito. Se trata de dos episodios introductorios que nos presenta el tono general de la serie. Dragon Ball Super en estos dos primeros episodios ha intentado recuperar el humor de la serie original de Dragon Ball, poniendo a sus personajes ante situaciones absurdas, pero hay algo importante que parece que se ha olvidado Akira Toriyama, y es que  Dragon Ball brillaba por ese humor intransigente, con bromas que podían hacerte llorar de la risa. En Dragon Ball Super tenemos simplemente situaciones absurdas sin ningún tipo de humor, pero no juzguemos demasiado rápido, si a algo nos tiene acostumbrados Dragon Ball es al relleno y a las tramas que avanzan a paso de tortuga.


 Vegeta protagoniza este segundo episodio en una situación cotidiana y algo anodina. Teniendo en cuenta que este episodio ocurre al mismo tiempo que el primero y que ambos tienen una meta: el cumpleaños de Bulma. Vegeta, Bulma y su hijo Trunks van a una isla comercial repleta de tiendas, restaurantes y centros comerciales. Vegeta, gracias a su mal humor, termina hastiado de la situación y  se marcha del lugar para entrenar. Su orgullo y naturaleza saiyajin le obligan a mejorar para superar, como de costumbre, a Goku, su principal rival y amigo. Ser saiyajin obliga a ambos a entrenar sin descanso, como Goku comenta durante el capítulo, aunque hayan vencido a Buu, puede haber más amenazas ahí fuera y necesitan estar listos para enfrentarse a ellas. Bills, por su parte, sigue junto a Wills destruyendo planetas por puro placer. La amenaza empieza a crecer. Este segundo episodio no tiene más, es simple, sencillo, introductorio y, por qué negarlo, aburrido.






En el tercer episodio, vemos por otro lado que Goku sigue su entrenamiento en el planeta de Kaito donde dejará su ropa de granjero para… ¡Vestirse con un chándal! Algo chocante para los que seguimos esta serie desde los inicios. Pero este capítulo está mucho más enfocado al que parece ser el villano de esta temporada, Bills, el Dios de la destrucción. Tras agotarse de destruir planetas junto a Wiss deciden volver a su planeta de origen/guardia/algo extraño donde habitan estos dos personajes. Vemos cómo Bills tiene un dilema y es que Wiss le ha advertido sobre el Super Saiyajin God (el dios de los super saiyajin) el cual acaban de descubrir que reside en la Tierra. ¿Se tratará de Goku, Vegeta, Gohan? Todo un misterio muy interesante que se irá desvelando gradualmente en los siguientes episodios. También conoceremos más sobre los propósitos de este personaje que ya protagonizó la película de animación Dragon Ball Z – La batalla de los dioses.



En definitiva, nos encontramos con un segundo episodio bastante aburrido que contraste con el tercero donde se empiezan a desvelar elementos clave de la trama que está por venir. Personalmente lamento el tono infantil y absurdo que les han otorgado a muchos personajes. Es cierto que Dragon Ball siempre ha sido una serie par jóvenes y niños, pero el público fiel hace 15 años ya que seguimos esta serie y un pelín de evolución acorde a este incremento de edad estoy seguro de que se agradecería y sería mucho más cómodo de ver.